Hasta ahora hemos visto los antecedentes y todo lo que hemos avanzado para llegar hasta aquí, y aunque cada día se avanza un poquito más aún nos falta mucho camino por recorrer para llegar al objetivo, que es erradicar la discriminación hacia personas con orientaciones sexuales diversas.
Tenemos que empezar a educarnos y tener una mente más abierta, necesitamos aprender que siempre y cuando no se dañe a alguien ajeno está bien ser «diferente», tenemos que aprender que la palabra «diferente» no es sinónimo de «malo», y debemos respetar las preferencias de cada individuo para poder criar a las nuevas generaciones con muchísima más empatía y respeto por su prójimo, debemos hacerles notar que así sea en la cosa más mínima, como un color o un sabor de helado todos tenemos gustos diferentes y eso está bien pues es lo diverso lo que hace de este mundo algo maravilloso. Y debemos, sobre todo, ver las consecuencias de nuestros actos, pues el rechazo hacia cualquier persona, independientemente de sus preferencias sexuales, sólo crea seres resentidos con la sociedad y darnos cuenta cómo gran cantidad de estas personas rechazadas por x ó y motivo se han convertido en criminales realizando actos atroces para «darle una lección» a quienes los rechazaron, es necesario empezar a preguntarnos; ¿En verdad está mal que dos personas se amen? ¿Por qué? ¿A mí en qué me afecta? Y darnos cuenta que el amor «diferente» no es el problema, sino su rechazo, porque en un mundo en el que ya hay tanta gente odiando y haciendo cosas horribles es muy estúpido estar en contra del amor. Acoger la diversidad es avanzar como sociedad en la dirección correcta.
Dulce Guadalupe Martínez Ramírez.